De los Criollitos de Venezuela a los Piratas de Tenerife: pasión, disciplina y una última atrapada para recordar
Hay jugadores que llegan al softbol para competir. Otros llegan porque simplemente no pueden imaginarse sin estar dentro de un terreno de juego.
Arístides Santodomingo parece pertenecer claramente al segundo grupo.
Su historia con el béisbol comenzó desde pequeño, formando parte de los Criollitos de Venezuela, donde empezó a construir esa relación con el deporte que, muchos años después, continúa acompañándolo en Canarias. Una pasión que no se quedó en la infancia y que terminó cruzando el Atlántico hasta convertirse en una nueva etapa dentro de Piratas.
Y aunque sus respuestas a veces son tan directas como un lanzamiento al centro del plato, detrás de ellas aparece una idea que se repite constantemente: disciplina, compañerismo, dedicación y pasión por jugar.
Bienvenidos a una nueva edición de Protagonistas del Softbol Canario.
Una pasión que comenzó en Venezuela
Para Arístides, el béisbol no fue una afición que apareció de repente. Desde pequeño formó parte de los Criollitos de Venezuela, viviendo desde temprana edad todo lo que significa crecer alrededor de este deporte.
El béisbol terminó convirtiéndose en una parte importante de su vida y, con el paso de los años, esa pasión se trasladó con él hasta Canarias.
Su llegada a Piratas tuvo, además, un componente muy particular: un compañero de trabajo llamado Carlos fue quien le abrió la puerta para formar parte del equipo.
Y así comenzó una nueva historia.
De los Criollitos a los Piratas en Canarias. Un cambio de escenario, pero con una misma pelota y, sobre todo, las mismas ganas de competir.
Responsabilidad, constancia y dedicación
Si tuviera que resumir su manera de afrontar un partido en tres palabras, Arístides lo tiene claro:
Responsabilidad. Constancia. Dedicación.
Tres conceptos que, según explica, le permiten sentirse más enfocado durante cada encuentro.
Pero hay algo más que llama especialmente la atención en su forma de entender el juego: la importancia que le da al control mental, especialmente cuando está sobre el montículo.
Para él, el juego no se gana únicamente con el brazo, el bate o el guante.
También se juega con la cabeza.
Y esa mentalidad es algo que intenta trasladar a cada partido, tanto cuando le toca lanzar como cuando ocupa otras posiciones dentro del terreno.
De hecho, Arístides también disfruta especialmente de su faceta defensiva y de jugar en segunda base. Una posición en la que, como él mismo reconoce, encuentra otra manera de aportar al equipo.
Piratas: mucho más que un equipo
Cuando le preguntamos qué significa formar parte de Piratas, su respuesta se resume en dos palabras:
Emoción y compañerismo.
Y cuando hablamos del ambiente dentro del equipo, aparece otra característica: diversión.
Arístides describe el vestuario de Piratas como un lugar divertido y emocionante, y asegura que tiene conexión con todos sus compañeros.
Eso dice bastante de la importancia que tiene para él el grupo.
Porque aunque el softbol sea un deporte competitivo, hay algo que muchas veces no aparece en una hoja de resultados: las amistades, las conversaciones antes de un partido, las bromas, los momentos compartidos y esa sensación de pertenecer a algo.
Para Arístides, el equipo es también eso.
Un recuerdo que no se olvida
Si hay un momento que guarda especialmente en su memoria, es uno que perfectamente podría formar parte del guion de una película deportiva.
Fuerteventura. Una final. Un último out.
Piratas se había proclamado campeón y Arístides tuvo en sus manos la responsabilidad de cerrar el partido.
El batazo salió hacia el pitcher y terminó siendo él quien consiguió hacerse con la pelota para completar el último out.
Un campeonato ya es motivo suficiente para recordarlo.
Pero cuando eres tú quien consigue poner el punto final al partido, ese recuerdo adquiere otra dimensión.
Hay atrapadas que valen un out.
Y hay atrapadas que se quedan para siempre.
Lo que el softbol le ha enseñado
Cuando le preguntamos qué ha aprendido desde que juega en Canarias, vuelve a aparecer una palabra fundamental: disciplina.
Pero no viene sola.
También habla de compañerismo y de todas esas cosas buenas que puede aportar el deporte más allá de los resultados.
Para Arístides, el softbol representa pasión, dedicación y esfuerzo.
Y quizá por eso, cuando le preguntamos qué consejo le daría al Arístides que estaba empezando a jugar, su respuesta resulta curiosa.
No cambiaría su camino.
Simplemente le diría que tuviera más dedicación y disciplina.
Porque todo lo que ha vivido, todo lo aprendido y cada experiencia dentro del terreno han terminado formando al jugador que es hoy.
Un objetivo claro: ganarlo todo
Cuando miramos hacia el futuro, Arístides no se anda con rodeos.
Su objetivo es claro:
Ganar la liga y la copa.
Pero hay algo todavía más importante detrás de esa ambición.
Para él, el softbol no es simplemente una competición.
Es su deporte favorito, es algo que le apasiona.
Y cuando le preguntamos si todavía tiene algún sueño pendiente relacionado con el softbol, su respuesta sorprende:
“Todo lo tengo cumplido.”
Una frase que refleja hasta qué punto disfruta de lo que ya ha conseguido vivir gracias al deporte.
Quizá el siguiente objetivo sea ganar otro campeonato. Quizá aparezca una nueva experiencia que todavía no imagina.
Pero el simple hecho de poder seguir jugando ya parece ser, para él, una victoria.
Arístides, fuera del terreno
Y como no todo podía ser seriedad, llegó el momento de conocer un poco más al Arístides que está detrás del uniforme.
Su jugador favorito es Acuña.
¿Batear o defender?
Para él, las dos son importantes.
¿Una base robada o una gran atrapada?
Se queda con una gran atrapada.
¿La canción que no puede faltar antes de un partido?
Una electrónica.
Y cuando le preguntamos quién es el jugador más bromista del equipo, no necesita buscar demasiado:
él mismo.
Una respuesta que probablemente no sorprenda demasiado a sus compañeros de Piratas.
Una invitación al softbol
Después de conocer su historia, quisimos terminar con una pregunta sencilla:
¿Qué le dirías a alguien que nunca ha jugado softbol para convencerlo de probar?
Su respuesta resume perfectamente su manera de entender este deporte:
“Que vinieran a disfrutar de este deporte, que es de disciplina y divertido.”
Y quizá ahí esté la esencia de Arístides Santodomingo.
Un jugador que compite, que quiere ganar, que habla de disciplina y dedicación, pero que también entiende que el deporte está hecho para disfrutarlo.
Porque al final, detrás de cada lanzamiento, cada batazo y cada atrapada hay algo mucho más importante:
las ganas de estar ahí.
ARÍSTIDES SANTODOMINGO
De los Criollitos de Venezuela a los Piratas.
De los primeros pasos en el béisbol hasta convertirse en una pieza más de la familia del softbol canario.
Un jugador que define su forma de jugar con tres palabras —responsabilidad, constancia y dedicación—, pero que también reconoce que sin diversión y compañerismo el deporte perdería una parte fundamental de su esencia.
Y si alguna vez tienen la oportunidad de verlo cerrar un partido, recuerden aquella tarde en Fuerteventura.
Porque algunas historias no necesitan demasiadas estadísticas para ser recordadas.
A veces basta con una última atrapada, un campeonato y un jugador disfrutando de aquello que más le apasiona.
PROTAGONISTAS DEL SOFTBOL CANARIO — EDICIÓN #2
Arístides Santodomingo es nuestro segundo protagonista.
Pero esta dinámica no termina aquí.
Cada edición nos permitirá conocer un poco más de los jugadores que hacen crecer el softbol en Canarias, más allá de sus números y de lo que ocurre durante las siete entradas.
La próxima historia puede ser la de otro jugador.
Y, quién sabe… quizás el próximo protagonista seas tú.
