Hay historias deportivas que comienzan desde muy pequeños, entre amigos, juegos improvisados y una pelota que pasa de mano en mano. Historias que nacen sin imaginar hasta dónde pueden llegar y que, con el paso del tiempo, terminan convirtiéndose en una auténtica pasión.
La de Anderson Trujillo, jugador de Los Santos, es precisamente una de ellas. Su camino en el mundo del béisbol y el sóftbol comenzó mucho antes de vestir un uniforme, cuando jugar en el barrio era suficiente para disfrutar del deporte. Hoy, después de compartir terreno con grandes amigos, aprender de otros jugadores y vivir momentos inolvidables, continúa creciendo en el sóftbol canario con la misma ilusión de seguir mejorando.
Los seguidores de Numeritos de Canarias lo han elegido como protagonista de la quinta edición de esta sección, en la que conocemos un poco más a los jugadores que forman parte de nuestra comunidad deportiva. Dentro y fuera del campo, Anderson nos cuenta cómo comenzó su historia, qué significa para él formar parte de Los Santos y cuál es ese objetivo que todavía tiene pendiente: conquistar un campeonato.
Una historia que comenzó en el barrio
Como sucede con muchos jugadores que crecieron en Cuba, los primeros recuerdos de Anderson relacionados con este deporte están ligados a los juegos callejeros. Una chapita, una pelota de trapo y cualquier material que pudiera servir para improvisar un partido eran suficientes para pasar horas disfrutando con los amigos.
Con el paso de los años, su entorno estuvo cada vez más relacionado con el béisbol. Anderson tuvo la oportunidad de compartir experiencias con amistades que practicaban este deporte desde pequeños, algunos vinculados a equipos de Remedios, su pueblo, y de Villa Clara, e incluso con jugadores que habían pasado por las categorías inferiores de Cuba.
Aunque él todavía no practicaba el deporte de manera habitual, sus amigos le invitaban a participar en sus equipos y le permitían aprender junto a ellos. De esta forma, fue descubriendo poco a poco los fundamentos del juego, disfrutando de la experiencia y compartiendo terreno con jugadores que ya tenían una trayectoria mucho más avanzada.
Anderson recuerda aquella etapa con especial cariño. En ocasiones, era el único que no se dedicaba formalmente al béisbol, pero eso nunca fue un impedimento para disfrutar, aprender y sentirse parte del grupo.
Más adelante llegaron los partidos de los domingos, las ligas del campo y nuevas oportunidades para seguir jugando. Rodeado de buenos peloteros, fue acumulando experiencias que terminarían siendo fundamentales para su desarrollo deportivo.
Su historia demuestra que no siempre es necesario comenzar con una formación deportiva desde la infancia para acabar encontrando tu sitio en el terreno de juego. A veces, basta con tener amigos que te abran las puertas, ganas de aprender y la disposición para seguir adelante.
De Cuba a Canarias: una oportunidad que cambió su camino
La llegada de Anderson al sóftbol canario estuvo marcada por una decisión tan sencilla como importante: acercarse y pedir una oportunidad.
Un buen día, por la mañana, se presentó ante Canelo y le comentó que quería jugar. En aquel momento, la posibilidad que apareció fue incorporarse al equipo de Gallo, donde pudo comenzar una nueva etapa deportiva.
Posteriormente pasó a formar parte de Centrales, un equipo que recuerda como una experiencia importante dentro de su recorrido. Finalmente, cuando se confirmó que no sería posible completar la plantilla del conjunto en el que estaba, terminó incorporándose a su equipo actual, Los Santos.
Así comenzó una nueva aventura en La Gomera, donde ha seguido descubriendo un deporte que, aunque guarda muchas similitudes con el béisbol que conocía de su entorno, también le ha presentado nuevos retos.
Anderson reconoce que todavía está aprendiendo mucho sobre el sóftbol. Lejos de verlo como una limitación, lo afronta como una oportunidad para mejorar, ganar experiencia y disfrutar de cada partido.
Porque, al final, su trayectoria está marcada precisamente por eso: aprender junto a otros jugadores, aprovechar las oportunidades que aparecen y continuar creciendo sin dejar de disfrutar del camino.
Disciplina, dedicación y respeto: su forma de entender el juego
Cuando le pedimos que definiera su estilo como jugador en tres palabras, Anderson no dudó en elegir disciplina, dedicación y respeto.
Tres conceptos que reflejan su manera de afrontar el deporte y que también ayudan a entender qué tipo de compañero quiere ser dentro del equipo.
Entre las características que destacan en su perfil de Protagonistas del Softbol Canario, la defensa es la que más le representa. Durante buena parte de su trayectoria ha jugado en los jardines, una posición que conoce bien y en la que ha desarrollado buena parte de su experiencia.
Sin embargo, actualmente está disfrutando de un nuevo reto: jugar en la esquina caliente. El cambio le permite seguir explorando otras posiciones, adaptarse a diferentes situaciones y continuar ampliando sus recursos como jugador.
Anderson sabe que todavía tiene mucho margen de mejora. Por eso, más allá de los números que pueda registrar en cada jornada, considera que la disciplina y el respeto son fundamentales para aportar al equipo.
Son aspectos que no siempre aparecen reflejados en una tabla estadística, pero que ayudan a construir un grupo competitivo y comprometido.
Y aunque la defensa sea una de sus principales señas de identidad, también disfruta del bateo y de esos momentos en los que una conexión puede cambiar el rumbo de un encuentro.
Un recuerdo inolvidable: dejar al rival en el terreno
Todo jugador guarda en su memoria alguna jugada que recuerda con especial cariño. Puede ser una atrapada complicada, un batazo decisivo o un momento que haya marcado un antes y un después en su trayectoria.
En el caso de Anderson, uno de esos recuerdos llegó durante su primer evento en Tenerife con el equipo de La Gomera.
La situación era de máxima tensión: las bases estaban llenas y el partido ofrecía la oportunidad de resolver el encuentro con una sola conexión. Anderson consiguió conectar un doble que permitió dejar al equipo contrario en el terreno.
Una jugada decisiva, de esas que se celebran con intensidad y que quedan grabadas en la memoria de quienes las viven.
No es difícil imaginar la emoción de aquel momento. Con las bases ocupadas, cada lanzamiento puede ser determinante, y conseguir el batazo que termina el partido convierte una acción ofensiva en un recuerdo especial.
Para Anderson, aquella experiencia continúa teniendo un valor importante. No solo por el resultado, sino por lo que representa formar parte de un equipo, competir junto a sus compañeros y contribuir directamente a una victoria.
Son precisamente esos momentos los que alimentan la pasión por el deporte y los que hacen que cada jugador quiera volver al campo para vivir nuevas experiencias.
Los Santos: compromiso, esfuerzo y compañerismo
Para Anderson, formar parte de Los Santos significa compromiso. No se trata únicamente de vestir una camiseta o participar en una competición, sino de asumir la responsabilidad de trabajar junto a sus compañeros para sacar adelante al equipo.
Es consciente de las dificultades que puede suponer competir cuando no se dispone de una plantilla numerosa. Por eso, valora especialmente el esfuerzo que realizan todos los jugadores para estar presentes, aportar lo que pueden y mantener al conjunto en la lucha por sus objetivos.
En un deporte colectivo, cada integrante tiene su importancia. Las victorias no dependen exclusivamente de una gran actuación individual, sino también de la capacidad del grupo para responder en los momentos complicados, mantener la concentración y apoyarse mutuamente.
En cuanto al ambiente del vestuario, Anderson lo describe de manera positiva. Aunque reconoce que el grupo todavía está comenzando a consolidar su dinámica, muchos de sus integrantes ya habían coincidido anteriormente en otros equipos.
Esa experiencia compartida facilita la convivencia y permite que las relaciones se desarrollen con mayor naturalidad.
Al final, el vestuario es también uno de los lugares donde se construye la identidad de un equipo. Allí aparecen las bromas, las conversaciones antes de los partidos, las celebraciones después de las victorias y el apoyo necesario cuando las cosas no salen como se esperaba.
Para Anderson, todo eso forma parte de la experiencia deportiva y contribuye a que el sóftbol sea mucho más que competir durante unas horas.
Mucho más que un deporte
Cuando hablamos de lo que el sóftbol le ha aportado a nivel personal, Anderson lo resume con tres ideas: alegría, amistades y buenos momentos.
Su historia tiene una particularidad: aunque desde pequeño estuvo rodeado de personas vinculadas al béisbol, nunca había practicado formalmente el sóftbol antes de llegar a esta etapa. Por eso, buena parte de lo que vive actualmente continúa siendo un proceso de aprendizaje.
Dentro del terreno de juego, el deporte le permite adquirir nuevos conocimientos, afrontar situaciones competitivas y descubrir habilidades que puede seguir desarrollando.
Fuera del campo, le ha dado la oportunidad de conocer a personas con las que comparte una misma pasión, crear amistades y disfrutar de experiencias que quizá nunca habría imaginado cuando comenzó a jugar en el barrio.
En ocasiones, el mayor valor del deporte no se encuentra en los trofeos ni en las estadísticas, sino en las personas que conoces y en los recuerdos que construyes junto a ellas.
Anderson representa precisamente esa parte del sóftbol: la de quien sigue aprendiendo, disfruta de la convivencia y entiende que cada partido ofrece una nueva oportunidad para compartir y mejorar.
Si pudiera volver atrás y hablar con aquel jugador que comenzaba a dar sus primeros pasos, su consejo sería claro: que continúe, porque el sóftbol es un deporte bonito.
Una frase sencilla que resume la importancia que ha adquirido esta disciplina en su vida.
Mirando al futuro: partido a partido, con la vista puesta en los playoffs
La temporada todavía tiene objetivos importantes por delante y Anderson tiene claro cómo quiere afrontarlos.
En el plano colectivo, el propósito de Los Santos es avanzar partido a partido, conseguir la clasificación para los playoffs y continuar luchando hasta tener la oportunidad de disputar la final.
El camino no será sencillo. La competición exige regularidad, compromiso y capacidad para superar los momentos difíciles. Además, contar con una plantilla reducida puede obligar a realizar un esfuerzo adicional para mantener el nivel durante toda la temporada.
Sin embargo, Anderson confía en el trabajo del grupo y en la importancia de mantener una mentalidad competitiva.
En lo personal, su meta es mejorar en cada encuentro. Quiere seguir aprendiendo, ganar confianza y aportar cada vez más a su equipo. No se trata únicamente de conseguir mejores números, sino de evolucionar como jugador y aprovechar cada oportunidad que tenga sobre el terreno.
Y cuando le preguntamos por ese sueño relacionado con el sóftbol que todavía le gustaría cumplir, su respuesta fue directa: ganar un campeonato.
Un objetivo que seguramente comparten muchos jugadores, pero que adquiere un significado especial para quienes llevan años esforzándose, aprendiendo y compitiendo junto a sus compañeros.
Levantar un título supondría culminar una parte importante de ese recorrido y convertir tantas horas de esfuerzo en una recompensa compartida por todo el equipo.
Por ahora, el camino continúa. Los Santos quiere llegar a los playoffs, Anderson quiere seguir creciendo y ambos tienen por delante la oportunidad de escribir nuevos capítulos de su historia.
Anderson Trujillo, en preguntas rápidas
También quisimos conocer su lado más espontáneo, con esas preguntas en las que no hay demasiado tiempo para pensar y las respuestas salen casi sin filtro.
🏆 Jugador favorito: Frederich Cepeda.
🥎 ¿Bateo o defensa?: Bateo.
🏃♂️ ¿Una base robada o una gran atrapada?: Una gran atrapada.
🎵 ¿Qué no puede faltar antes de un partido?: ¡Su nombre en la alineación! (risas).
😂 El jugador más bromista de Los Santos: Ictiandro.
Una última respuesta que refleja ese sentido del humor que también forma parte de la convivencia entre compañeros. Porque, aunque la competición exige concentración y compromiso, siempre hay espacio para disfrutar y reírse dentro de un vestuario.
Una invitación para descubrir el sóftbol
Para cerrar la entrevista, le planteamos una última cuestión: ¿qué le diría a alguien que nunca ha visto un partido de sóftbol para convencerlo de que se acerque y pruebe este deporte?
Anderson lo tiene claro: que se acerque, pruebe y le aseguro que se lo pasará bien.
Una invitación sencilla, pero que encaja perfectamente con su propia trayectoria. Él mismo llegó a este deporte sin haberlo practicado formalmente y encontró una actividad que le ha permitido aprender, competir, conocer gente y vivir grandes momentos.
Su experiencia es un recordatorio de que no hace falta haber jugado desde pequeño para encontrar tu sitio en el sóftbol. A veces, el primer paso consiste simplemente en acercarse, conocer el ambiente y atreverse a probar.
Porque el sóftbol no se construye únicamente con grandes bateadores, defensas espectaculares o jugadores que acumulan estadísticas destacadas. También crece gracias a quienes se incorporan por curiosidad, encuentran una comunidad y terminan convirtiéndose en una parte importante de ella.
Anderson Trujillo, jugador de Los Santos, es el protagonista de la quinta edición de Protagonistas del Softbol Canario. Una historia que comenzó con juegos improvisados en el barrio y que continúa hoy en los campos de La Gomera, entre nuevos aprendizajes, amistades y la ilusión de conquistar un campeonato.
Desde Numeritos de Canarias queremos agradecerle su participación, su cercanía y la oportunidad de conocer un poco más su recorrido dentro y fuera del terreno de juego.
Le deseamos muchos éxitos en lo que resta de temporada y que Los Santos pueda alcanzar sus objetivos.
🥎 Y ahora te toca a ti: ¿quién quieres que sea el próximo protagonista del sóftbol canario? Sigue participando en nuestras dinámicas y ayúdanos a dar visibilidad a los jugadores que hacen crecer este deporte en las islas.

Anderson Trujillo Reinaldo