De una oportunidad inesperada en el campo a convertir cada domingo en una cita imprescindible. Axel Brazon, jugador de The Goats, representa la energía, el compañerismo y las ganas de seguir creciendo que hacen especial al sóftbol canario.
En el sóftbol hay historias que comienzan con años de entrenamiento, otras nacen de una pasión heredada y algunas surgen de la manera más inesperada. La de Axel Brazon pertenece a este último grupo. Lo que comenzó en 2023 como una oportunidad casual en un campo terminó convirtiéndose en una de las grandes aficiones de su vida.
Actualmente, Axel forma parte de The Goats, equipo que compite en la liga de sóftbol de Fuerteventura y Lanzarote. Allí continúa disfrutando de la competición, compartiendo terreno de juego con grandes amigos y trabajando para mejorar como jugador. Su perfil destaca por tres características muy concretas: energía, contacto y versatilidad, cualidades que definen tanto su forma de jugar como su manera de entender el deporte.
En esta nueva edición de Protagonistas del Softbol Canario, conocemos al jugador que asegura que no hay domingo sin campo, que disfruta tanto del outfield como de la posición de catcher y que tiene claro que la actitud puede marcar la diferencia incluso cuando las estadísticas no lo cuentan todo.
Una casualidad que terminó convirtiéndose en pasión
Aunque el sóftbol forma parte de su vida desde hace relativamente pocos años, el primer contacto de Axel con este deporte llegó durante su infancia. Sin embargo, reconoce que entonces no despertaba en él el mismo interés que acabaría desarrollando tiempo después.
Su verdadera conexión con el sóftbol comenzó en 2023, ya en Fuerteventura. Primero se acercó al deporte como espectador, observando cómo jugaban los demás y descubriendo poco a poco la dinámica de los encuentros. Hasta que un día apareció la oportunidad que lo cambiaría todo: faltaba un jugador para completar un equipo y él estaba allí.
La invitación llegó casi por casualidad, pero su respuesta terminó marcando el comienzo de una nueva etapa.
«Un día por casualidad faltaba uno para jugar y yo estaba ahí», recuerda entre risas.
Desde aquella primera experiencia, el campo se convirtió en una cita habitual. Lo que inicialmente podía haber sido un partido aislado terminó transformándose en una rutina que espera cada semana. Su frase lo resume perfectamente: «desde entonces, no hay un domingo que no esté en el campo».
Esa evolución refleja una de las particularidades del sóftbol en Canarias: la capacidad de atraer a personas que quizá nunca imaginaron formar parte de un equipo y que, después de probarlo, descubren una afición que va mucho más allá de la competición.
Entrega, rapidez y energía: tres características que lo definen
Cuando hablamos de Axell como jugador, hay tres palabras que aparecen inmediatamente: entrega, rapidez y energía. Son los pilares sobre los que intenta construir su rendimiento y las cualidades que procura mantener presentes desde que llega al terreno de juego.
De las características que destacamos en su perfil, la energía es con la que más se identifica. Y no se refiere únicamente a la capacidad física para correr, defender o participar activamente en las jugadas. Para él, la energía también tiene una dimensión mental: mantener la motivación, animar a los compañeros y transmitir confianza independientemente de lo que indique el marcador.
Su intención es que el equipo juegue con alegría, intensidad y una mentalidad agresiva, aprovechando cada oportunidad y sin perder las ganas de competir.
«Siempre trato de que el equipo esté lo más alegre posible», explica al hablar de lo que intenta aportar a sus compañeros.
Es precisamente ahí donde Axel encuentra una de sus mayores aportaciones. Las estadísticas pueden reflejar los turnos al bate, los hits, las carreras o las jugadas defensivas, pero difícilmente pueden medir la influencia de un jugador que mantiene al grupo conectado y ayuda a que sus compañeros no bajen los brazos.
Esa actitud adquiere especial importancia en un deporte en el que los encuentros pueden cambiar rápidamente. Una buena jugada defensiva, un turno de calidad o una carrera inesperada pueden modificar el rumbo del partido, pero la mentalidad colectiva también influye en la forma de afrontar los momentos difíciles.
En el apartado defensivo, Axel disfruta especialmente de dos posiciones: el outfield y la de catcher. Aunque son posiciones muy diferentes, ambas le permiten mantenerse involucrado en el juego y asumir responsabilidades dentro del equipo. Se siente cómodo en las dos y asegura que las disfruta por igual.
Su versatilidad le permite mantener abiertas distintas posibilidades sobre el terreno, siempre con la intención de contribuir allí donde el equipo lo necesite.
The Goats: ganarse un lugar y defender unos colores
Formar parte de The Goats tiene para Axell un significado que va más allá de vestir una camiseta. Recuerda que, cuando llegó, era un jugador nuevo que necesitaba demostrar que podía ser útil al equipo. Con el paso del tiempo, fue encontrando su sitio y ganándose la confianza de sus compañeros.
Por eso valora especialmente la oportunidad que recibió y el hecho de haber podido demostrar sus capacidades dentro del campo.
«En algún momento fui un jugador nuevo y con el tiempo pude demostrar que era útil», explica.
Su trayectoria dentro del grupo representa también la importancia de la confianza y del trabajo constante. En un equipo, ganarse un lugar no depende únicamente de una buena actuación puntual, sino de la disposición para aprender, trabajar y aportar en cada encuentro.
En The Goats, además, el ambiente parece ser una parte fundamental de la experiencia. Axel describe un vestuario marcado por las bromas, las risas y la alegría. Un entorno en el que la competición convive con la amistad y donde cada jornada se convierte también en una oportunidad para compartir tiempo con personas que forman parte de su vida.
Dentro de ese grupo hay dos compañeros con los que mantiene una conexión especialmente cercana: su padre y su hermano, con quienes tiene la oportunidad de compartir la pasión por el sóftbol.
Jugar junto a ellos convierte cada encuentro en una experiencia todavía más especial. El campo deja de ser únicamente un espacio de competición y se transforma en un lugar donde compartir una afición en familia, celebrar los buenos momentos y aprender también de las dificultades.
Ese componente humano es uno de los aspectos que más valora Axel del deporte. Porque, aunque el objetivo sea ganar, las experiencias que se construyen alrededor de cada partido son una parte esencial de lo que hace que merezca la pena volver.
Dos finales para recordar: Venezuela contra República Dominicana
Entre los recuerdos que Axel guarda de su trayectoria en Canarias, hay dos encuentros que ocupan un lugar especial: las finales de las dos últimas ediciones del Torneo de Naciones organizado por la liga de Fuerteventura.
En ambas ocasiones, Venezuela y República Dominicana se encontraron en el partido decisivo, protagonizando dos finales que estuvieron cargadas de tensión, emoción y adrenalina. Los dos encuentros terminaron con victoria dominicana, pero para Axel lo más destacado fue la intensidad con la que se vivieron.
Se trata de partidos que permiten experimentar el deporte desde otra perspectiva. Representar a una selección, competir por un título y enfrentarse a jugadores de otras procedencias genera una atmósfera diferente, en la que cada jugada adquiere una importancia especial.
Axel recuerda especialmente la euforia que se vivió durante esos encuentros y la tensión que acompañó a ambas finales. Para él, fueron dos auténticos partidazos entre dos grandes selecciones, experiencias que refuerzan sus ganas de continuar compitiendo y de vivir nuevos momentos de ese nivel.
Más allá del resultado, este tipo de torneos permite que jugadores de distintos equipos compartan experiencias, midan su nivel y descubran nuevas formas de disfrutar del sóftbol. También contribuye a fortalecer los vínculos entre las comunidades deportivas de las islas.
El sóftbol como punto de encuentro entre culturas
Uno de los aprendizajes más importantes que Axel destaca desde que comenzó a jugar en Canarias tiene que ver con la propia naturaleza del deporte.
Al principio, su visión del sóftbol era más sencilla: pensaba que lo importante era golpear la pelota con fuerza. Sin embargo, la experiencia le ha permitido comprender que detrás de cada partido existe una estrategia, una toma de decisiones constante y una coordinación entre compañeros que resulta fundamental para conseguir buenos resultados.
El deporte le ha enseñado que no basta con tener fuerza o velocidad. Hay que interpretar las situaciones, conocer las posibilidades de cada jugada y entender que cada posición cumple una función dentro de una estrategia colectiva.
Pero su aprendizaje no se limita a los aspectos técnicos y tácticos.
Axell destaca especialmente la oportunidad de compartir equipo con personas de diferentes procedencias, sobre todo con compañeros cubanos y dominicanos. A través de ellos ha conocido otras costumbres, expresiones y formas de comunicarse, descubriendo que el sóftbol también puede convertirse en un espacio de intercambio cultural.
«Lo más importante es la gente buena que he conocido y que son parte de mi vida desde hace varios años», explica al hablar de lo que este deporte le ha aportado fuera del campo.
Para él, esa es una de las grandes riquezas de la experiencia: conocer personas con historias distintas, aprender de ellas y construir amistades que permanecen incluso cuando termina el partido.
En el ámbito amateur, donde muchas veces el esfuerzo de los jugadores se combina con las responsabilidades laborales y personales, compartir una jornada deportiva adquiere un valor especial. Se compite, se aprende y se intenta ganar, pero también se disfruta del tiempo juntos.
Paciencia, confianza y un nuevo turno al bate
Si pudiera regresar al momento en que comenzó a jugar, Axel no cambiaría el hecho de haberse acercado al sóftbol. Su consejo para aquel jugador que daba sus primeros pasos sería, sobre todo, aprender a tener paciencia.
En cualquier proceso de aprendizaje aparecen errores, momentos en los que las cosas no salen como uno espera y situaciones en las que resulta difícil mantener la confianza. El deporte no es una excepción, y menos aún una disciplina en la que cada turno al bate o cada acción defensiva puede convertirse en una nueva prueba.
Por eso, Axel insiste en que no hay que frustrarse cuando las cosas no salen bien.
«No todo es perfecto y hay que ser paciente. Siempre hay otro inning y siempre tienes otro turno al bate», reflexiona.
La frase encierra una manera de entender la competición que va más allá de los resultados inmediatos. Un error no tiene por qué definir un partido, del mismo modo que una mala jornada no determina el nivel de un jugador. Siempre existe una nueva oportunidad para aprender, corregir y volver a intentarlo.
Esa mentalidad también conecta con la energía que intenta transmitir a sus compañeros. Mantener la alegría, seguir compitiendo y no perder la confianza son aspectos que considera fundamentales para disfrutar del deporte y continuar mejorando.
Mirando hacia el futuro: nuevas islas y nuevos retos
Los objetivos de Axell siguen vinculados al crecimiento deportivo y a la posibilidad de competir al máximo nivel que tenga a su alcance.
Como jugador de The Goats, aspira a continuar llegando a finales y a que el equipo siga realizando buenos papeles en las competiciones en las que participa. Sabe que para conseguirlo es necesario mantener el trabajo, la implicación y la capacidad de responder como grupo en los momentos decisivos.
A nivel personal, uno de sus mayores deseos es ampliar su experiencia competitiva más allá de su isla.
Le gustaría llegar a jugar en ligas de otras islas del archipiélago, conocer nuevos equipos y participar en competiciones que le permitan medir su nivel frente a jugadores diferentes. También le haría especial ilusión que otros equipos pudieran contar con él para disputar encuentros fuera de su entorno habitual.
Es un objetivo que combina ambición y ganas de seguir aprendiendo. Cada nueva competición representa una oportunidad para adquirir experiencia, descubrir otros estilos de juego y continuar desarrollándose como jugador.
Su historia demuestra que no hace falta llevar toda una vida practicando un deporte para acabar sintiendo una conexión especial con él. A veces basta con aceptar una invitación, compartir un partido y descubrir que ese lugar termina convirtiéndose en una parte importante de la semana.
Axell Brazon, sin filtros
Jugador favorito: Ronald Acuña Jr. y Miguel Cabrera.
¿Bateo o defensa? Bateo.
¿Una base robada o una gran atrapada? Una gran atrapada.
La música que no puede faltar antes de un partido: «Cualquier canción de El Alfa es buena jajaja.»
El más bromista de The Goats: Él mismo, según reconoce entre risas.
Y si tuviera que convencer a alguien que nunca ha probado el sóftbol para que se anime a participar, su invitación mantiene ese mismo tono desenfadado que lo caracteriza:
«Que traiga papel y lápiz y bastantes ganas de llevar sol, que va a conocer gente muy buena y se va a reír bastante».
Una respuesta que resume buena parte de su experiencia: competición, amistad, aprendizaje y muchas horas compartidas bajo el sol.
Una historia que continúa cada domingo
La trayectoria de Axel Brazon es un ejemplo de cómo el sóftbol puede abrirse camino en la vida de una persona de la forma más inesperada. Una invitación casual en 2023 terminó convirtiéndose en una pasión que hoy comparte con su familia, sus compañeros de The Goats y una comunidad deportiva que sigue creciendo entre las islas.
Su energía, su entrega y su deseo de seguir compitiendo definen a un jugador que todavía tiene retos por delante y que mira al futuro con ilusión. Desde las finales del Torneo de Naciones hasta el objetivo de jugar en otras islas, cada experiencia representa una oportunidad para continuar aprendiendo y disfrutando del deporte.
Porque, como él mismo recuerda, siempre hay otro inning y siempre llega otro turno al bate.
Desde Numeritos de Canarias seguimos dando visibilidad a los protagonistas que hacen crecer nuestro sóftbol, dentro y fuera del terreno de juego. Historias como la de Axel nos recuerdan que detrás de cada equipo hay personas, amistades, sacrificios y una pasión compartida que merece ser contada.
