El softball gomero vuelve a enfrentarse a un escenario de incertidumbre. La reciente confirmación del cierre del campo de San Sebastián de La Gomera a partir de hoy 25 de mayo ha obligado a detener temporalmente la Gomera Softball League, competición organizada bajo la estructura de la Tenerife Softball League y que tiene en el municipio capitalino su principal sede de juego.
La decisión de paralizar la liga llegó después de días de dudas, conversaciones entre equipos y una reunión entre representantes, donde finalmente se optó por una medida que, aunque no satisface del todo a nadie, parecía ser la opción menos perjudicial para el desarrollo de la competición: parar el campeonato hasta la reapertura del recinto.
Con ocho jornadas disputadas por todos los equipos, la clasificación queda congelada. Las posiciones se mantendrán tal y como están hasta que el campo vuelva a abrir sus puertas, algo que, según la información trasladada, podría producirse entre finales de julio y finales de agosto, dependiendo de los tiempos de ejecución de las obras.
Clasificación
| Pos | Equipo | JJ | G | P | CF | CC |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | Angeles | 8 | 6 | 2 | 78 | 54 |
| 2 | Mantarrayas | 8 | 5 | 3 | 56 | 48 |
| 3 | Los Santos | 8 | 4 | 4 | 68 | 56 |
| 4 | Halcones | 8 | 3 | 5 | 56 | 81 |
| 5 | Titanes | 8 | 2 | 6 | 80 | 99 |
Esto significa que una competición que inicialmente estaba prevista para desarrollarse con normalidad durante estos meses podría terminar extendiéndose hasta septiembre o incluso octubre, sumando las jornadas pendientes de fase regular, además de semifinales y la gran final.
Pero más allá de lo deportivo, la noticia ha reabierto una conversación que desde hace tiempo parece estar presente dentro del entorno del softball gomero: la sensación de que este deporte continúa funcionando entre dificultades, improvisaciones y constantes adaptaciones.
Un cierre esperado… pero sin fecha clara
Uno de los puntos que más debate ha generado entre equipos y jugadores ha sido la manera en la que se produjo la comunicación del cierre.
Durante la reunión mantenida entre representantes de equipos y la organización de la competición, desde la presidencia de la liga se trasladó que el cierre del campo era una situación conocida desde hacía tiempo, aunque no existía una fecha concreta para su ejecución.
Sin embargo, varios integrantes de equipos expresaron incomodidad por el poco margen de reacción con el que finalmente se notificó la situación.
Aunque era una posibilidad que podía darse “en cualquier momento”, la confirmación oficial llegó con apenas unas semanas de antelación, generando preocupación especialmente en torno a la continuidad inmediata de la liga.
La sensación generalizada entre parte de los participantes no ha sido necesariamente de sorpresa, sino de frustración por la falta de tiempo para preparar alternativas viables.
Y es que para muchos jugadores el softball no es una actividad aislada del resto de sus obligaciones: convivir con horarios laborales, desplazamientos entre municipios y responsabilidades familiares convierte cualquier modificación repentina del calendario en un problema logístico importante.
Las alternativas sobre la mesa… y sus dificultades
Ante la imposibilidad de seguir utilizando el campo de San Sebastián, se planteó la opción de trasladar temporalmente los encuentros a otros municipios de la isla.
Campos en localidades cercanas aparecieron como posibles alternativas, una solución que, en teoría, permitiría mantener viva la competición sin necesidad de detenerla durante meses.
Pero la realidad terminó siendo más compleja.
Buena parte de los equipos manifestó dificultades reales para asumir ese cambio con tan poca antelación. Muchos jugadores trabajan justo antes de los encuentros o deben incorporarse a sus puestos pocas horas después del final de los partidos. Lo que actualmente supone desplazarse dentro de San Sebastián podría convertirse en recorridos de media hora o más hacia otros municipios, haciendo prácticamente imposible la asistencia para algunos integrantes.
Además, existe un elemento organizativo añadido: el arbitraje.
Actualmente, los árbitros de la competición se desplazan desde Tenerife para cubrir las jornadas de juego, una circunstancia que obliga a cuadrar partidos, tiempos de desplazamiento y horarios marítimos con una precisión importante.
También surgió durante las conversaciones la posibilidad de recurrir a arbitraje local, aunque algunos participantes consideran que, a día de hoy, no existe todavía una estructura suficientemente consolidada para asumir completamente esa responsabilidad.
Todo ello terminó provocando que gran parte de los equipos entendiera que intentar continuar de manera apresurada podría generar aún más problemas de los que ya existen.
Finalmente, y tras varias consultas internas y votaciones, la decisión fue clara: pausar la competición.
La jornada prevista para el domingo 24 quedó suspendida y la liga permanecerá detenida hasta nuevo aviso.
El verdadero debate: mucho más que un cierre temporal
Sin embargo, hablar únicamente del cierre del campo sería quedarse en la superficie del problema. Porque si algo dejó claro la encuesta realizada por Numeritos de Canarias y las conversaciones mantenidas durante estos días es que el malestar de parte de la comunidad del softball no nace exclusivamente de esta situación puntual.
Más bien, parece responder a una sensación acumulada, una percepción de desgaste.
De que el softball gomero, pese al esfuerzo constante de jugadores, equipos y personas implicadas, continúa sintiéndose como un deporte que debe adaptarse permanentemente a circunstancias cambiantes.
Entre las opiniones recogidas de forma anónima, apareció repetidamente una idea: la sensación de falta de continuidad organizativa y de comunicación estable entre las distintas partes implicadas.
Uno de los participantes resumía su sentir afirmando que el colectivo “se ha tenido que adaptar a horarios, cambios y condiciones domingo tras domingo”, una frase que refleja una sensación compartida por varias personas consultadas.
Otra de las opiniones recibidas apuntaba directamente a la falta de comunicación entre instituciones, organización y equipos, asegurando que situaciones como cambios de horarios o modificaciones repentinas “se han vuelto algo normal”, cuando, según expresaban, no debería ser así.
No se trata de buscar culpables
Aun así, una de las cosas más llamativas de las opiniones recibidas es que pocas personas enfocaron el problema desde la confrontación.
De hecho, muchos participantes reconocen entender que las mejoras del campo pueden representar algo positivo para el futuro del deporte, por lo que el malestar no parece centrarse en la obra en sí.
La principal crítica gira alrededor de la gestión, los tiempos, la planificación y la sensación de que el softball continúa sin recibir el mismo nivel de estabilidad o atención que otras disciplinas deportivas.
Una de las respuestas recibidas resumía bastante bien esta postura:
“No se pide que le quiten a unos para dar a otros; se pide que todos los colectivos sean tratados con la misma importancia.”
Una frase sencilla, pero que refleja bastante bien el sentir general de muchos de los participantes.
Porque dentro del entorno del softball existe una percepción clara: no se buscan privilegios, sino igualdad de trato.
Más comunicación, más previsión, más coordinación y sobre todo, mayor estabilidad para un deporte que, aunque minoritario, continúa movilizando a decenas de personas cada fin de semana.
Un deporte que sigue creciendo… pese a las dificultades
A pesar de los obstáculos, el softball en La Gomera continúa creciendo.
Cada temporada aparecen nuevos jugadores, aumentan las actividades y el deporte sigue manteniendo presencia dentro de la isla gracias al esfuerzo colectivo de quienes domingo tras domingo siguen apostando por competir.
Por eso, muchos consideran que el momento actual también puede servir como una oportunidad. Una oportunidad para reflexionar sobre qué necesita realmente el softball gomero para consolidarse.
Qué aspectos organizativos deben mejorar, cómo fortalecer la comunicación entre liga, instituciones, equipos y arbitraje, y, sobre todo, cómo evitar que situaciones similares vuelvan a generar tanta incertidumbre en el futuro.
Por ahora, la realidad es una: la Gomera Softball League entra en pausa.
Una pausa obligada, pero también un momento de reflexión para un deporte que, pese a las dificultades, sigue demostrando que quiere seguir creciendo en la isla.






Muy buenas!!! Buen análisis!! Lamentablemente para no ser leídos y mucho menos escuchados por los dirigentes encargados de la sección de deportes de las entes gubernamentales de San Sebastián de la Gomera, considero que todo este buen artículo se le haga llegar al gobierno de Canarias, pasando por encima de todo puente roto que colabora pero no del todo